Y sin saber cómo, llegué a saber qué
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Poemas

El consuelo de la noche

Sentado en el borde de la ventana
pienso en todo, y a la vez en nada
no puedo impedir que todos sus recuerdos invadan mi mente
como sí todo hubiera sucedido aún ayer
aquella promesa, aquella despedida, aquel día
tus últimas palabras suenan en mis oídos todavía
venidas de ninguna parte
la ciudad que está lejos, es un bello paisaje
todos esos ruidos de coches, sirenas y perros
llegan hasta mí fundidos en un susurro relajante
y sólo la noche, que promete ser íntima y eterna
que ha presenciado tantas historias
y envuelto con su frescura los nuevos amores, las viejas penas
los sueños, las melancolías
parece conocer y comprender mi tristeza
y me consuela con la magia de las calles desiertas
impregnadas de esa hermosa oscuridad teñida
por la tenue luz de las farolas
todavía no he aceptado lo de tu partida
y miro ensimismado hacia las estrellas
como suplicándoles desesperadamente
que me lleven junto a ti, estés donde estés
y ellas, con su arte me duermen
rencompensándome con un sueño
arropándome con la romántica sensación de abandono
de una noche de verano
no quiero despertar
no quiero volver a la realidad
pero el amanecer inunda otra vez medio mundo
mientras que el otro medio
se prepara para una nueva noche
llena de nuevos soñadores


Cementerio de sueños

Hoy la noche platea cada rincón,
refresca y renueva los sueños de las mentes dormidas
y libera pensamientos, grandes y ocultos sentimientos
de mentes despiertas.
Me hallo en el extraño proceso de intentar comprender
qué se esconde detrás de las montañas
cuando nadie está ahí para verlo,
qué misterio se oculta tras el brillo
de la luz de la luna sobre el mar.
Desde mis talones hasta la nuca,
fluye una sensación,
como una corriente eléctrica
que me hace mirar hacia mi alrededor,
parece como si viniera desde todas las esquinas de la ciudad,
surcando lúgubres laberintos
hasta llegar a esta calle,
que parece estar vacía,
como el resto.
si cierro los ojos
puedo sentirme sólo en una isla desierta,
y hace frío, mucho frío,
y no llevo abrigo.
así que vuelvo a abrir los ojos,
y el reencuentro es inevitable,
el reecuentro con este cementerio de sueños.
en ocasiones como ésta me planteo
qué es la vida,
pero... ¿acaso tiene eso importancia?
yo sé que es dura,
y bruta,
pero cuando miro al cielo desnudo,
a veces dorado,
a veces blanco,
a veces abstracto,
o dejo que mi mirada se pierda en el horizonte infinito,
entiendo que existe más belleza camuflada
que la que nadie pueda asimilar nunca;
pero sobre todo cuando me pongo a recordar
aquella que parecía otra vida
a tu lado.
dejo la mente en blanco
y me veo a mí mismo,
rodeado por tus brazos,
protegido por tus labios,
envuelto con tu amor,
como un escudo de fuerza.
mi mundo parecía tan triste cuando creía que el amor no existía,
que simplemente era producto de caprichos,
de confusión con una bonita amistad
o de autoengaños con el fin de conseguir un sentimiento bello e idealizado;
Mi vida carecía de sentido y orientación de aquella.
luego llegaste a mí,
o yo llegué a ti,
y aprendí que ciertas magias existen,
que el amor verdadero nos acompaña oculto en las profundidades del alma,
que sale derrepente sin explicación lógica
y que es capaz de dar la vida, quitarla y devolverla hasta volvernos locos
o bien hasta el fin de nuestros días.
escribo este poema porque explicar mi pena
es una forma de consuelo,
de liberarme,
pero no soy capaz de encontrar...
nisiquiera sé si existen...
las palabras exactas que busco para definir los sentimientos.
quiero deshacerme de esta adictiva y bella melancolía
que me acompaña ya no sólo por las noches.
Quiero que sepas, niña,
que vaya donde vaya,
sea como sea,
Tu nombre continuará tatuado en mi pecho
a fuego lento,
Mi sistema solar gira a tu alrededor.
Una luz inunda mis ojos,
creía tenerlos abiertos, pero no, creo que llevan horas cerrados.
por fin los abro y vuelvo a la realidad.
la luz del sol atraviesa la ventana fuertemente.
ya ha amanecido,
y parece que hace buen día.
las sábanas me abrazan,
la almohada me acaricia,
y algo me dice que he estado soñando


Sophy

La rodeo con mis brazos cansados
mientras llevo las riendas del caballo
su cabeza reposa en mi pecho
debajo de mi barbilla
El suave aroma de su pelo es inconfundible
Años atrás, cuando nuestras vidas se dividieron
y pasaba largos días e infinitas noches pensando en ella
me acompañaba ese aroma, como si de verdad lo estuviera oliendo.
Reconozco que he sufrido mucho,
y ahora no nos encontramos en la mejor de las situaciones,
pero estamos juntos,
parece dormida, su cara refleja paz, en realidad está inconsciente.
no es nada grave, pronto se recuperará.
La tranquilidad se asoma desde cada palmo
llevamos horas escapando, sin rumbo, por un túnel de silencio
el día se va despacio, la tarde muere de romántica agonía
Y ahora que se está poniendo el sol
el cielo se torna naranja cobrizo
tiñendo también las nubes
Creo que estoy volviendo a sentir esa magia indescriptible
que nos trae la tímida brisa, brisa corta y fugaz.
los últimos rayos del sol nos acarician levemente
brillan los cabellos de Sophy, de fuego cálido, y brillan mis ojos, de verde esperanza
Yo soy feliz
Cabalgo contigo, juntos por fin, entre tanta belleza
parece como si la vida quisiera ofrecernos unas tregua
y darnos por fin un futuro cierto.
Pero no todo ha salido como quisiera
Llevo en mi costado una herida mortal
Lo recuerdo, sucedió en un instante
un golpe preciso, fuerte y seco
que acabará conmigo en breve
A mi paso dejo un reguero de sangre.
pero... estoy contento
quizá se debe a que aún no he aceptado mi muerte
siempre pensé que viviría para siempre
Pero cabalgo contigo, juntos por fin, entre tanta belleza y recuerdo dorado
y nada me asusta.
Poco a poco, voy perdiendo el sentido
Mi pensamiento, absorto en ella y en el paisaje, se desvanece sin que apenas yo mismo pueda darme cuenta
mis moribundos ojos ya no logran distinguir lo que ven
así, ella se funde con el sol, con los árboles, con la hierba, con mis brazos
un cansancio jamás experimentado se apodera de mí, como si me envolviese.
Me hallo en un balcón
un balcón inmenso, y blanco, se respira oscuridad
inmerso en noche añil, no logro ver la luna
es el balcón que separa dos mundos, el horizonte negro se sombrea rojo
y estoy tan cerca de ninguna parte, que casi logro comprender
que se siente al no sentir nada, al sugemirse de lleno y para siempre, en el frío vacío, el frío de la nada
nada para siempre, nada por nunca. Pero aún no.
Me hago consciente en mi inconsciencia, ¿qué es este sitio?
ahora lo entiendo,
Sophy y yo continuamos cabalgando bajo el cálido manto de un nuevo amanecer
mis brazos siguen rodeándola, sintiendo su piel, su esencia
Pero ya no me encuentro a lomo de un caballo
Ahora estoy en El Balcón
y moldeo con mi cuerpo el viento, que trae hasta mí una voz
Y todo se congela, Sophy grita mi nombre desde el borde
puedo verla, me llama, me espera, deliro.
ya no importa, avanzo despacio hasta ella, tengo todo el tiempo del mundo
quiero saborear este último momento, quiero apreciarlo. Quiero quererte más allá de la muerte.
Quiero llevarme a la eternidad el sentimiento más puro.
Y así, me pierdo en los abismos plateados de su mirada
mientras me acaricia, nos unimos en el más inmortal de los abrazos
mis labios encuentran sus labios, nos besamos
y me termino de morir.
En el borde del balcón que separa dos mundos, anochecía un denso amanecer.
Ella nunca estuvo allí, ella nunca me besó, pero sé que estaba a su lado, ya inconsciente, sobre aquel caballo
por eso, inmerso en la inexistencia de un nada eterno, seguiré sentíendola junto a mí, sintiendo su calor.
Cuando Sophy recupere el conocimiento
me hallará sin vida
sé que me contemplará abatida bajo la desolación
llorará por mí, y pensará que nunca podrá afrontarlo
quizá en un principio intente reunirse conmigo
sé que saldrá adelante, y me olvidará, como todos, supongo.
Sólo las estrellas guardarán en el infinito recuerdo del universo,
que una vez yo existí y que éstos eran mis últimos sentimientos.


A través del temporal

No sé si mañana, si tarde o si noche,
porque ahora mis días llegan y se van sin luz,
oscuros fueron los últimos años,
y oscuros prometen ser.
Tampoco sé cuánto tiempo llevo en esta playa,
quizá horas, con una sensación de semanas.
Pies desnudos, sobre arena fría,
mente cansada, bajo nubes violetas.
El mar enfadado, parece como si intentara escapar
una y otra vez de esa inmensa jaula que es el océano
y ruge con ferocidad rompiendo los barrotes.
Huele a tormenta.
Respiro electricidad.
Mis sentidos desbordan.
pero estoy apagado, como inmerso en, nada.
El tiempo comienza a revolverse a mi alrededor,
una finísima lluvia llega de frente a mí
y no alcanzo a ver mucho más allá de mis pies,
pues todo se nubla por momentos envolviéndome
en un extraño mundo de arena,
y frío sueño.
Reflexiono,
últimamente, recuerdos vagos reaparecen
y desaparecen sin motivo,
son instantes que viajan desde el olvido,
se cuelan en mis sueños, y regresan al amanecer,
lo sé porque despierto lentamente,
abrigado por una suave sensación de anhelo, que se prolonga
a través del temporal,
en el que no hago más que buscar y buscar.
Busco,
atardeceres añiles,
de días largos y dorados.
Busco, brillo gris en luna,
de cortas e intensas noches.
Añoro tiempos perfectos,
cuando se respira primavera
y se siente verano.
Añoro verdes ojos
de negra mirada
en azules momentos.
Añoro sol en nuestra boca.
Te añoro
Te busco...
Te quiero.


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